Conocernos mejor y fortalecer nuestras cualidades nos permiten una adaptación positiva al cambio, haciéndonos más resilientes ante las situaciones difíciles. Si quieres priorizarte y empoderarte como persona o como familia este es tu espacio.
En el proceso terapéutico con niños y niñas, busco crear espacios de seguridad y vínculo, donde identificar y comprender las dificultades que se presentan, tanto en el contexto familiar, como social y escolar.
Así, puedo ofrecer herramientas más específicas que permitan potenciar los recursos y reforzar las áreas necesarias para favorecer un desarrollo sano.
Las principales problemáticas que acompaño son:
Además, en psicología infantil asesoro a padres y madres para poder acompañar de manera activa y comprensiva el desarrollo de sus hijos e hijas en su día a día y en momentos difíciles como situaciones de duelo o separación.
La adolescencia es un momento clave en la construcción de la identidad de la persona y conlleva inseguridades y miedos que resultan difíciles de gestionar.
En el proceso terapéutico con adolescentes, busco crear un espacio propio y seguro donde puedan exponer sus miedos e inseguridades. De esta manera puedo comprender el malestar emocional y poder ofrecer las herramientas más ajustadas que empoderen sus recursos, mejoren su autoestima y maximicen sus competencias.
Así podremos acompañarlos hacia un desarrollo positivo y sano a través del tratamiento de las siguientes problemáticas:
En psicología con adolescentes, acompaño a las familias para que expresen sus dificultades y miedos a la hora de gestionar las situaciones que pueden darse en esta etapa. Ofrezco herramientas que permitan hacer un acercamiento y potencien la relación afectiva segura y sana entre todos los miembros.
El trabajo con padres y madres es fundamental cuando acompañamos a niños y niñas en su desarrollo emocional. Sabemos que nuestra manera de relacionarnos, comunicarnos y regularnos emocionalmente sirve de modelo para nuestros hijos e hijas. A través de este modelaje cotidiano, transmitimos no solo normas y valores, sino también formas de afrontar la vida, convertimos nuestro papel en un factor crucial para su crecimiento y bienestar.
Del mismo modo, consideramos esencial el trabajo personal de los adultos que acompañan a un niño o niña. Las relaciones son bidireccionales y, a menudo, nuestros hijos actúan como espejo de las carencias o dificultades que seguimos teniendo como adultos. Revisar y atender estas experiencias nos permite responder de manera más consciente, favorecer vínculos más sanos y ofrecer a nuestros hijos un entorno de mayor seguridad emocional.
Por último, la coordinación con las escuelas resulta clave para garantizar un acompañamiento integral. Mantener una comunicación fluida entre familia, docentes y profesionales de la psicología nos ayuda a comprender mejor las necesidades de cada niño y a promover estrategias coherentes en todos los ámbitos de su vida.
HORAS CONCERTADAS